Álvaro Sanz Remón recibe el I Premio «Eduardo Balsa al Compromiso Social»

Um Draiga reconoce su trayectoria de compromiso internacionalista, defensa de los derechos humanos y solidaridad con el pueblo saharaui

Álvaro Sanz Remón recibió este 1 de octubre el I Premio «Eduardo Balsa al Compromiso Social», concedido por la Asociación Um Draiga, Amigos del Pueblo Saharaui en Aragón. El premio reconoce una trayectoria de compromiso con la solidaridad internacionalista, los derechos humanos y, de manera especial, con el pueblo saharaui.

El acto tuvo lugar en el Antiguo Salón de Plenos de la Diputación Provincial de Zaragoza, un espacio especialmente vinculado a la historia de Eduardo Balsa, y reunió a familiares, amigos, compañeros y personas vinculadas a las diferentes etapas de la trayectoria de Eduardo y de Álvaro.

La entrega del premio fue el momento central de una tarde concebida también como un homenaje a Eduardo, uno de los miembros fundadores de Um Draiga, y como una forma de mantener vivo un legado que la asociación quiere proyectar hacia el futuro.

Fotos de Javier Belver

Nerea diputada de Cooperación al Desarrollo inauguró la jornada

 

Un premio para que el legado de Eduardo continúe

El Premio Eduardo Balsa al Compromiso Social nace con vocación de continuidad. Um Draiga no quiso crear únicamente un reconocimiento con el nombre de Eduardo, sino un premio que permita distinguir a personas, colectivos o entidades cuya trayectoria represente los valores que marcaron su vida.

Durante la presentación del premio, Conchi Belenguer explicó que Eduardo entendía la solidaridad como algo que debía traducirse en compromiso y que su manera de entender la justicia social, los derechos humanos, la cultura, la participación y la cooperación formaba parte de una misma concepción de la sociedad.

La asociación ha establecido cuatro ideas especialmente vinculadas a Eduardo y que quiere que acompañen al premio en las próximas ediciones: la coherencia, la justicia social, la cultura como herramienta de transformación y la solidaridad internacionalista.

La primera persona en recibir este reconocimiento ha sido Álvaro Sanz Remón.

Álvaro Sanz, una trayectoria de compromiso internacionalista

La trayectoria de Álvaro comenzó muy joven, vinculada al movimiento antimilitarista y a la movilización contra las bases y el polígono de tiro de Bardenas en Ejea.

Ya en Zaragoza se incorporó a espacios de solidaridad internacionalista y comenzó una relación especialmente intensa con Colombia. A lo largo de los años participó en diferentes iniciativas y misiones de acompañamiento a comunidades, organizaciones de derechos humanos y personas perseguidas.

Su compromiso se extendió también al Sáhara Occidental, Palestina, Cuba, Nicaragua, Venezuela y el pueblo kurdo, manteniendo durante décadas una participación activa en distintos espacios de solidaridad internacional.

En el ámbito institucional, Álvaro Sanz fue diputado de Izquierda Unida en las Cortes de Aragón y participó en la Ponencia «Paz para el Pueblo Saharaui». Su participación parlamentaria estuvo acompañada de una relación continuada con las organizaciones y movimientos sociales con los que había compartido su trayectoria anterior. 

En Aragón participó además en diferentes espacios de solidaridad y en iniciativas relacionadas con la defensa de los derechos humanos. Entre ellas, el programa de Defensores de Derechos Humanos en Colombia y en el Sáhara, desarrollado en colaboración con Um Draiga, el Observatorio Aragonés para el Sáhara Occidental y el Comité de Solidaridad Internacionalista.

Un compromiso especialmente ligado al pueblo saharaui

La relación de Álvaro Sanz con el Sáhara Occidental ocupa un lugar destacado en su trayectoria y constituye uno de los elementos centrales del reconocimiento concedido por Um Draiga.

La asociación ha querido poner en valor su apoyo continuado al pueblo saharaui, su defensa del derecho a la autodeterminación y la independencia del Sáhara Occidental y su participación durante años en iniciativas de solidaridad.

También ha reconocido de manera expresa la colaboración que Álvaro ha mantenido con Um Draiga. Su participación en actividades, proyectos e iniciativas de la asociación, así como su disponibilidad y cercanía, han hecho que su relación con la entidad haya ido mucho más allá de una colaboración puntual.

Por eso, durante la laudatio pronunciada en el acto se destacó una idea que resume buena parte de su trayectoria: estar.

Estar cuando las cosas son difíciles. Estar cuando no es cómodo. Estar porque uno entiende que tiene que estar.

Eduardo Balsa, mucho más que el nombre de un premio

La primera parte de la ceremonia estuvo dedicada a recordar a Eduardo Balsa.

La laudatio realizada por Rafa Antorrena en nombre de Um Draiga repasó diferentes aspectos de su vida y de su manera de entender la solidaridad. Eduardo fue uno de los fundadores de Um Draiga y mantuvo durante toda su trayectoria un compromiso estrecho con la justicia social, la solidaridad internacionalista y la cultura.

Su recorrido estuvo marcado por sus viajes y por su relación con diferentes pueblos y causas. Pero también por su capacidad para reunir personas, impulsar proyectos y convertir la cultura y la música en espacios de encuentro.

Eduardo criticaba lo que él mismo llamaba «la comodidad de la neutralidad» y entendía la solidaridad como un compromiso cotidiano. La cultura, por su parte, no era para él un elemento separado de la realidad, sino una herramienta de transformación social.

Su conocida expresión «¡Pa’lante, siempre pa’lante!» resumía también una manera de afrontar la vida: seguir adelante, buscar soluciones y no rendirse.

Pero el homenaje también quiso recordar al Eduardo amigo, compañero y hombre de familia; al hombre de la música, de las conversaciones sin prisas y de los encuentros alrededor de una mesa. Porque, como se recordó durante la ceremonia, quienes le conocieron no recuerdan solamente lo que hizo, sino también cómo les hizo sentir.

Las voces de quienes compartieron camino con Eduardo

 

Intervinieron José Ángel Miramón Serrano, del área de Cooperación de la DPZ y amigo de Eduardo.

Michel Bruna, miembro de la «cuadrilla» de Eduardo proyectó un vídeo con fotografías de los espacios que compartieron con Eduardo. 

Hafed Mouloud, habló en nombre del colectivo de estudiantes saharauis con el comenzó su andadura Um Draiga.

Ana Fernández como MPDL y como espacio desde el que muchos conocieron el Sáhara, los campamentos y sus gentes.

Bruno Gimeno, compañero de trabajo y amigo de Eduardo y

Karel Méndez y su vinculación de Eduardo con la música y con los músicos utilizando la cultura como espacio para acercar mundos.

El acto permitió recordar a Eduardo desde diferentes ámbitos de su vida: sus amistades de la infancia y juventud, su relación con estudiantes saharauis, su vinculación con el movimiento de solidaridad, sus compañeros de trabajo y las personas relacionadas con su actividad cultural y musical.

La intención era precisamente esa: mostrar diferentes facetas de una persona cuya trayectoria fue mucho más amplia que cualquiera de sus ámbitos de actividad.

Las voces que acompañaron a Álvaro

La segunda parte de la ceremonia estuvo dedicada a Álvaro Sanz y a las personas y organizaciones que han compartido con él diferentes etapas de su trayectoria.

Antonio Maíllo, Coordinador General de IU envió un vídeo de felicitación a Álvaro, 

Blanca Enfedaque como miembro del Observatorio Aragonés del Sáhara Occidental, Ahmed Ettanji de Équipe Média y Carlos Rodríguez  del Congreso de los Pueblos y del Coordinador Nacional Agrario desde Colombia

Pepe Soro, Exconsejero del Gobierno de Aragón, exdiputado y exmiembro de la Ponencia Paz para el Sáhara de las Cortes de Aragón y

Pili Mar Zamora Exdiputada y excoordinadora de la Ponencia Paz para el Pueblo Saharaui de las Cortes de Aragón ambos amigos del pueblo saharaui expusieron la trayectoria en común con Álvaro en las Cortes de Aragón.

Abdullah Arabi, Representante del Frente POLISARIO para España intervino para destacar el compromiso de Um Draiga y de Álvaro con la causa saharaui y el legado de Eduardo.

Una historia compartida en los territorios ocupados

La laudatio de Álvaro incluyó también un recuerdo personal de un viaje a los territorios ocupados del Sáhara Occidental que compartieron Álvaro, Rafa Antorrena, Pepe Soro y Enrique Gómez.

Fue un viaje que terminó antes de lo previsto después de que fueran seguidos y finalmente expulsados del territorio.

La historia sirvió durante el acto para recordar, desde una experiencia compartida, esa manera de entender la solidaridad como acompañamiento y presencia directa, incluso cuando las circunstancias no son las previstas.

Una estatuilla cargada de significado

Antes de la entrega, Conchi Belenguer explicó también el significado de la escultura diseñada por Um Draiga y creada para el premio por David Ballester, del taller El Arquetipo, en Zaragoza.

La pieza combina alabastro de Fuentes de Ebro y madera de sapeli de Guinea. El camello representa un elemento central de la identidad histórica, cultural y económica del pueblo saharaui y, al mismo tiempo, simboliza resistencia, fortaleza, adaptación, paciencia y perseverancia.

De la base surgen cinco elementos que representan los dedos de una mano solidaria y, al mismo tiempo, los cinco continentes, vinculando la pieza con la idea de solidaridad internacionalista.

La combinación de los dos materiales representa, a su vez, la unión de culturas y la convivencia en armonía.

Gabi Benavides entrega el primer Premio Eduardo Balsa

Llegó entonces el momento central de la ceremonia.

Gabi Benavides, compañera de Eduardo, fue la encargada de entregar a Álvaro Sanz Remón la primera estatuilla del Premio «Eduardo Balsa al Compromiso Social».

Fue un momento especialmente simbólico: Gabi entregaba el premio que lleva el nombre de Eduardo a una persona que ha compartido durante años con Um Draiga una parte importante de su compromiso con el pueblo saharaui.

Las palabras de Álvaro

Tras recibir la estatuilla, Álvaro Sanz tomó la palabra para agradecer el reconocimiento.

Un premio que mira hacia adelante

La primera edición del Premio Eduardo Balsa al Compromiso Social terminó con las fotografías del premiado junto a la estatuilla y con representantes del movimiento saharaui y de Um Draiga.

Pero el sentido del premio va más allá de esta primera entrega.

Um Draiga ha querido que el nombre de Eduardo permanezca vinculado a personas que, desde diferentes ámbitos, mantienen vivos los valores que marcaron su trayectoria. No como una forma de quedarse en el pasado, sino como una manera de continuar un camino.

Porque, como se recordó durante la ceremonia, mantener vivo el legado de Eduardo significa seguir tendiendo puentes, creando espacios de encuentro y confiando en que las personas pueden cambiar las cosas cuando trabajan juntas.

El primer nombre de ese camino es el de Álvaro Sanz Remón.

Y quizá no haya mejor manera de cerrar esta primera edición que recuperando una de las frases que Eduardo repetía y que sigue formando parte de la memoria de quienes le conocieron:

Pa’lante.
Siempre pa’lante.