Contexto de la huelga de hambre de los presos políticos saharauis – Grupo de Gdeim Izik
Dos meses después de que el defensor saharaui de los derechos humanos y preso político del grupo de Gdeim Izik, Ennaama Asfari, suspendiera su huelga de hambre el 24 de julio de 2026, y ante el incumplimiento por parte de la administración penitenciaria de sus compromisos de entablar un diálogo con nosotros y de aplicar nuestras legítimas reivindicaciones, entre las cuales figura, en primer lugar, el derecho al traslado, decidió reanudar la huelga de hambre el 23 de septiembre de 2026, junto con sus compañeros en las prisiones de Kenitra y Tiflet, así como con otros compañeros en la prisión de Ait Melloul, en Agadir, por las siguientes razones:
Poner fin a la política estructural y sistemática de represalias y tortura contra todos los presos saharauis, en particular contra los miembros del grupo de Gdeim Izik. Esto fue reconocido por el Comité contra la Tortura en su declaración de 20 de mayo de 2026, tras su examen de las diferentes decisiones que había adoptado en favor de los presos y detenidos civiles saharauis desde 2016 hasta 2026.
Poner fin a la política de negación, dilación y demora en la adopción de medidas prácticas y concretas destinadas a aplicar y ejecutar las conclusiones, constataciones y decisiones emitidas por los diferentes mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas, incluida la decisión de 2023 del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, así como las decisiones del Comité contra la Tortura, desde su primera decisión en 2016 hasta sus últimas decisiones adoptadas en mayo de 2026. Estas decisiones están vinculadas a las obligaciones jurídicas del Reino de Marruecos y poseen fuerza de cosa juzgada como principio y norma jurídica reconocidos por la jurisprudencia de los comités de las Naciones Unidas y de los tribunales regionales y continentales de derechos humanos.
La apertura de un diálogo responsable y serio con los huelguistas de hambre en todas las prisiones, con el fin de encontrar una fórmula para aplicar estas medidas. Esta constituye la esencia de nuestra reivindicación.
Denunciamos la farsa de las llamadas elecciones en las ciudades saharauis ocupadas, puesto que la potencia ocupante no posee ni legitimidad jurídica ni legitimidad política o soberana, las cuales pertenecen exclusivamente al pueblo saharaui, que espera la culminación del proceso de descolonización y el fin de la ocupación de su territorio, de conformidad con el proceso de las Naciones Unidas y el Plan de Arreglo iniciado en 1991 (el Plan de Arreglo de las Naciones Unidas y la celebración de un referéndum de autodeterminación).
Al igual que todos los miembros del pueblo saharaui, acogemos con satisfacción la decisión del legislador español relativa a la concesión de la nacionalidad a los saharauis, y la consideramos un paso importante en el proceso de la necesaria rectificación que deben llevar a cabo las instituciones oficiales españolas, con el fin de reafirmar la entidad y la identidad nacional saharauis mediante el reconocimiento de la República Saharaui como Estado y del pueblo saharaui como un pueblo plenamente soberano, en pie de igualdad con los demás pueblos y Estados del Gran Magreb.
Condenamos enérgicamente cualquier intento destinado a menoscabar la esencia de la cuestión saharaui en el seno de las Naciones Unidas, como cuestión de descolonización y de derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, así como cualquier intento de menoscabar el mandato fundamental de la MINURSO, basado en la celebración de un referéndum de autodeterminación para el pueblo saharaui. En nuestra condición de presos y detenidos políticos y de activistas de derechos humanos, exigimos la ampliación del mandato de la misión de las Naciones Unidas para que incluya los derechos humanos, una reivindicación saharaui en materia de derechos humanos, antigua pero aún vigente, que fue respaldada por los Estados Unidos de América en una de sus recomendaciones al Consejo de Seguridad en abril de 2013.
Saludamos la solidaridad de nuestro pueblo con nuestras luchas en las prisiones por la libertad, la dignidad y la independencia de todos los miembros del pueblo saharaui.
Reafirmamos nuestro agradecimiento a todas las personas que nos apoyan y se solidarizan con nosotros, incluidos los Estados, gobiernos, organizaciones y asociaciones de todos los continentes, y en primer lugar el Estado, el Gobierno y el pueblo argelinos. Nunca olvidaremos el legado histórico que llevamos sobre nuestros hombros hacia Argelia y su pueblo, un legado que hemos heredado de nuestros antepasados y que transmitiremos a nuestros hijos y nietos.
Ningún derecho se pierde mientras haya alguien que lo reivindique.
Moriremos si es necesario, para que viva la patria!