Charla: Soberanía alimentaria y huertos familiares

El pasado 13 de marzo, en la sede de Um Draiga, la bióloga vegetal Paula Gómez ofreció una charla-coloquio en la que compartió su experiencia en los campamentos de refugiados saharauis situados en Tinduf, Argelia. Especializada en agroecología por las universidades de Lyon y Saboya Mont-Blanc, Paula está particularmente interesada en la adaptación de las prácticas agrícolas a entornos extremos como el desierto del Sáhara. Durante su intervención, habló sobre las técnicas agrícolas y los huertos familiares desarrollados en esta región del desierto.

En noviembre de 2024, viajó a los campamentos con el objetivo de conocer de primera mano los proyectos agrícolas financiados por las asociaciones Um Draiga y Mundubat. Durante su estancia, se reunió con Taleb Brahim, director de Agricultura de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), a quien había conocido previamente en una conferencia en abril.  Esta conexión inicial motivó su decisión de visitar los campamentos y profundizar en el conocimiento de las iniciativas agroecológicas desarrolladas allí.

Taleb Brahim lidera una serie de iniciativas que combinan permacultura y agroecología, utilizando técnicas adaptadas a las duras condiciones climáticas y edafológicas del desierto. Uno de los principales retos que enfrentan estos proyectos son las condiciones climáticas extremas y la baja calidad del suelo, pobre en materia orgánica y con escasa capacidad de retención de agua. A pesar de ello, se trabaja activamente para alcanzar una mayor autosuficiencia alimentaria para la población saharaui de los campamentos.

Una de las iniciativas más destacadas es la implementación de huertos familiares en las distintas wilayas (provincias) de los campamentos. Paula tuvo la oportunidad de visitar los huertos de la wilaya de Smara, donde asistió a una formación impartida por Taleb Brahim sobre la elaboración de fertilizante orgánico a base de excrementos de gallina. El proceso es sencillo y accesible: se necesita un bidón, una bomba de aire, un difusor de riego y excrementos de gallina secos. Mediante una fermentación aeróbica (con oxígeno), en aproximadamente una semana se obtiene un fertilizante líquido listo para diluir en agua y usar. Este tipo de formación es crucial, ya que permite enriquecer los suelos desérticos con materia orgánica a partir de recursos locales. Lo más relevante de esta formación es su dimensión formativa: se capacita a las familias para que puedan producir su propio fertilizante, fomentando así la soberanía alimentaria a medio y largo plazo. Cerca de 20 personas asistieron a esta formación, mostrando un alto grado de implicación.

Otro proyecto destacado es la implementación de la hidroponía en los campamentos. Esta técnica permite cultivar sin necesidad de suelo, utilizando en su lugar agua y un sustrato de gravilla. Se emplean bancales rellenos de este material, que se inundan periódicamente con una mezcla de agua y fertilizante almacenada en una reserva cercana. Un sistema de tuberías permite el vaciado y la reutilización del agua, lo que optimiza su uso en un entorno donde escasea.

La hidroponía presenta numerosas ventajas: reduce el consumo de agua, permite cultivar en condiciones climáticas adversas, elimina la necesidad de herbicidas y proporciona un control preciso de los nutrientes. No obstante, también tiene sus limitaciones: no es apta para cultivos arbóreos ni para aquellos en los que se consume la raíz, como zanahorias o tubérculos. Además, al prescindir del suelo, las plantas son más sensibles a los cambios ambientales. Durante la charla, se abordaron también las percepciones críticas de esta técnica, especialmente en contextos occidentales, donde se asocia a la agricultura vertical y a visiones futuristas que generan ciertas reticencias.

Durante la charla, se abordaron otras técnicas utilizadas en los campamentos, como el riego por goteo, el uso de cultivadores para airear el suelo sin alterarlo en exceso, y la rotación de cultivos como herramienta para mantener la fertilidad del terreno.

En conclusión, esta charla permitió conocer en profundidad los esfuerzos realizados en los campamentos saharauis para desarrollar una agricultura resiliente, sostenible y adaptada a su entorno. A través de la combinación de saberes tradicionales y técnicas agroecológicas innovadoras, se avanza hacia una mayor autosuficiencia alimentaria y un empoderamiento real de la población refugiada saharaui.