Viaje a los campamentos de refugiados saharauis Diciembre de 2019.

Formo parte de la asociación Um Draiga desde hace años y últimamente también participo en la junta directiva de dicha asociación.

Este es mi cuarto viaje a los campamentos de Tinduf y dejando a parte el motivo personal que me ha llevado a realizarlo me gustaría compartir esta experiencia .

Resumiré mucho porque estos viajes son muy complejos por la dura realidad, los componentes emocionales y la sensación de ver tan de cerca una gran injusticia y no poder hacer más como ser humano para repararla.

Pero me quedo con que contribuyo en todo lo que puedo y una de las maneras más eficaces es dar visibilidad a esta causa o conflicto porque admite varias denominaciones que son acertadas.

Cada uno de los cuatro viajes ha sido distinto, pero lo que ha diferenciado a este a nivel global ha sido la noticia que saltó como una explosión a los medios de comunicación unos días de emprender el viaje.

Para mi todo se inició cuando el ministro español Borrel se reúne con el ministro de asuntos exteriores marroquí y justamente al día siguiente el gobierno español lanza la noticia de que hay una alerta de atentados terroristas en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf y que desaconsejan viajar allí.

A partir de ese momento llamadas, mensajes, preocupación.

Por parte de nuestra asociación se indaga, y no existe ningún comunicado, ni del frente solidario,  ni del gobierno argelino ni de la Minurso, agencia de la O.N.U para el referéndum en el Sahara.

Nuestra asociación junto con otras asociaciones de apoyo al pueblo saharaui emite un comunicado desmintiendo que exista ese riesgo de atentado.

Pero un día antes de la partida aparece un comunicado del gobierno argelino que resulta ser falso que también advertiría sobre este riesgo de atentados.

En estos días previos en que tantos españoles viajan a los campamentos se improvisa una campaña:
#yovoyalSahara.

Solo un 1% de personas deciden no viajar.

Las demás nos vamos a ver a nuestra gente sin miedo, sabemos muy bien que los saharauis van a hacer todo lo posible y más para que estemos a salvo y en las mejores condiciones posibles.

Una vez allí se nota que se han extremado las medidas de seguridad desde la última vez que estuve.
Para ir de una wilaya( subdivisión de los campamentos) a otra hay que pedir un permiso en Protocolo y volver antes de las 6 de la tarde.

La policía visita las casas donde están alojados españoles y recomienda no salir de casa después de las 8 de la tarde.
También el gobierno argelino se preocupa mucho por la seguridad en los campamentos. El viaje transcurre con absoluta normalidad y estamos ya de vuelta sin ningún incidente siendo recibidas por un grupo de la comunidad saharaui que reside en Aragón en agradecimiento de que hayamos ido a los campamentos a pesar de todo.

Pilar Guzmán

Miembro ejecutiva de Um Draiga